El principito

mayo 28, 2009

A LEÓN WERTH

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueron suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes (Pero pocas lo recuerdan). Corrijo, pues, mi dedicatoria:

A LEON WERTH
CUANDO ERA NIÑO

Cuando era pequeña mi madre solía hacer limpieza de libros, no os confundáis, limpieza de libros no es tirarlo, eso sería uno de los delitos más graves que no atañen a personas que se me ocurren, esa limpieza era más bien un reencuentro con los libros que se quedan más atrás en la estantería, como olvidados…Y de pronto vuelven a estar ahí en el centro de tus recuerdos, imposibles de volver a poner en el estante de atrás.

Ese día yo estaba en la terraza haciendo cosas que hacen los niños, o que hacíamos los que hace tiempo lo fuimos y entré a ver ese pequeño caos de montones en que se había convertido el salón

Encima de otros muchos estaba este libro de Antoine de Saint-Exupèry, que por su ilustración y su formato era sin duda un libro de niños. Mi madre me lo dio para que lo leyera y me dijo que tal vez en ese momento entendería unas cosas pero que pasados muchos años entendería otras distintas.

Ese libro me fascinó por muchas cosas, entre ellas porque mi edición que aún guardo con un cariño tremendo estaba en francés y en castellano, página a página, y yo jugaba a leerlo en alto, me encanta leer en voz alta, unas veces en castellano y otras en francés, idioma que no conocía pero con mi tono inventado, sonaba tan bien…imposible resistirse.

Pero lo que más me llamó la atención entonces fue la dedicatoria, desde ese día siempre leo las dedicatorias, me parecen lo fundamental en un libro porque esconden una parte importantísima del autor, porque te ponen en contacto con lo que él quiere, anhela o le importa, y a veces , como en este libro, porque dicen cosas que ya nunca puedes olvidar.

Siempre quise ser escritora cuando era pequeña, quise ser madre, quise ser libre y quise ser feliz. Creo que con el paso del tiempo esos anhelos se me fueron olvidando o cambiando por el camino, pero ahora cuando me siento a ser yo, cuando me siento a valorar mi vida, recuerdo que siempre quise eso y aún lo quiero, aunque la sociedad o la situación siempre me obligue a ser otras cosas.

Este libro debería ser el libro de cabecera de todos los niños, pero lo más importante, debería ser obligatorio para todos nosotros volver a leerlo al menos cada cinco años, para no olvidar que siempre hay una rosa que alcanzar, que esta ahí aunque no la podamos ver y tenemos que seguir cuidándola

Si mañana escribiera un libro seguramente hace meses que tengo la dedicatoria perfecta

“Al papá de Princesa por hacerme volver a pensar en aquello que siempre he querido”

Je demande pardon…


La verdad sobre perros y marcianos

abril 19, 2009

Llevo más tiempo del que quería sin escribir aquí, pero he escrito, mucho desde que por fin las palabras volvieron a mi cabeza y las ganas de volver a contar historias.

Volver a escribir siempre se asocia en mi cabeza a tener una crisis, pero por primera vez no es así.  Ahora simplemente tengo cosas que contar, sobre todo que contarme a mí misma, porque no como lo hago pero estoy aquí en mi propia vida y a veces no me doy ni cuenta.

En estos meses ha pasado un poco de todo, me he mudado y ahora vivo en un ático pequeño en el centro, que no me puedo permitir pero me gusta, vivo feliz, me levanto feliz, me acuesto feliz. Un gran cambio con respecto a hace unos meses. También he cumplido treinta años y lo he celebrado con un viaje previo a Moscú y San Petersburgo, del que hace semanas creí arrepentirme, pero hoy no, ya no. No he tenido la crisis de los treinta porque vivo inmersa en otra más importante, la de la mujer perfecta que no soy, la de empezar de cero casi cada mes. Vamos sin tiempo para crisis estereotipadas, yo tengo ya las mías de serie.

Y por descontado Princesa sigue aquí a mi lado creo que he podido darle por fin esa vida estable, aunque estabilidad sea un decir, pero ella está aquí, sigue conmigo y hemos pasado casi de todo.

Creo que vuelvo a la vida que más me gusta, y creo que vuelvo a acordarme cada  noche si estoy sola, o me siento sola, de que esta ha sido mi decisión, puedo mirar a los ojos a mi pasado y tomar un café con él sonriendo. Ese es el primer paso.

Y una vida marcada por el surrealismo a veces cuando pienso en la primera estupidez a la que debería decir que no mas fuerte, porque lo he dicho de muchas maneras pero puede que no haya sonado convincente, y es que a día de hoy es posible que tenga la custodia compartida de mi perra con su padre, alguien que no me gusta, y creo que ese tipo de cosas antes divertidas y emocionantes no me apetezcan ya para nada. Por suerte tanta necesidad es en realidad fingida y eso hace que no vaya a sentirme la peor persona cuando tenga que decir que no. Sinceramente, no veo que una custodia compartida marciana sea algo que vaya a ayudar en mi vida, sinceramente, te queremos fuera.

 


enero 11, 2009

Derecho al Delirio, por Eduardo Galeano

Reivindico por encima de todo en este momento de mi vida vivir según mis dos derechos imprescindibles
El derecho a soñar y el derecho a equivocarme


Buscar…encontrar

enero 7, 2009


Creo que queda poco por decir


Mientras, Gaza sangra…

enero 5, 2009

palestine5

“En los tiempos oscuros ¿también se cantará?
También se cantará sobre los tiempos oscuros”
B.Bretch

Abrazado a la tristeza


diciembre 30, 2008

Marea – Que Se Joda El Viento

Temporada monotemática con la música, bueno más bien con el grupo, porque cada canción me dice algo nuevo.
La imagen de una montaña rusa frente a una línea en un papel me ha descolocado…


diciembre 18, 2008

Cuarto Sin Ventana

Una semana de cambios, sobre todo en el interior.
Estaba a punto de volver a equivocarme de prioridades, pero aunque no me he rendido me he cansado, y eso está bien.Me siento bien.
Las últimas noches reflexionando sobre las diferentes maneras de dormir con alguien, me he dado cuenta de lo mucho que se dice sin decir nada.Lo mucho que se sabe de uno mismo y de lo que es capaz de compartir